La práctica política

La práctica política
By: Freddy Pereira López
Tras largas luchas que dejan ver el deseo, el querer y la dinámica humana en esencia. Vemos una intención básica de luchar contra este mal enquistado en las sociedades llamado corrupción. Ecuador no es la excepción.
El manejar doble discurso, emblemar una moralidad alta pero que en la práctica es totalmente distante. No solo corroe la vida del quehacer político sino que deja sin fuerza al anhelo humano de un Ecuador mejor.
Detrás de una exagerada manifestación de partidos políticos, la agudeza del populismo y un abandono a la educación como herramienta de desarrollo, da a luz una pobre práctica del arte de liderar y hacer política en nuestro país.
Varias voces se levantan por el anhelo de la libertad, la justicia y el amor.
La razón no puede ser despreciada y manoseada por la arrogancia, la ambición del poder y una democracia fingida, que en su esencia se olvida de los que menos tienen y polariza más aun los extremos de la vida, las clases sociales a partir del “tener” y el olvido de la estructura a partir de “SER” para la convivencia en una nación con oportunidades para todos. Ante esto, somos arrojados a los brazos indeseables de la naturaleza animal que evoca catástrofes primitivas en la lucha por el dominio y el poder. Hoy hemos aprendido muy bien a fingir, lo llamamos Diplomacia. Parece que también necesitamos un ministerio de relaciones interiores, que a más de ser de “bienestar ó inclusión social”, nos forme como entes confrontativos con una cultura desde y hacia la paz.
Con claridad no hay otro testimonio que el de nuestra historia, mientras hemos luchado para liberarnos de los que considerábamos invasores, hemos usado las herramientas y destrezas aprendidas para dominar a los nuestros y reducirlos a la esclavitud del espíritu adquirido.
El accionar político en Ecuador ha sido cebado por una línea que persigue saquear todo lo que más pueda, en las instancias que sea, sin remordimiento alguno de cuanto empobrece a los que no tiene voz, ni son representados con justicia natural. Desde la ideología de los partidos políticos que en turno han guiado a la nación, no se ha perseguido otra cosa que entronar una forma y estructura que antepone intenciones desde sus sectores más que realidades y en si respuestas que satisfagan la esencia misma de ser ecuatoriano.
Con una territorialidad fragmentada, un discurso que obedece intenciones político-patriarcales, y un olvido contextual de todos los eventos históricos que permanecen en una constante coyuntura de análisis y a la vez gozan de contemporaneidad (simultaneidad) con la realidad latinoamericana, se abre la necesidad de un cambio en medio de este globalizado cambio de época.
Hacer política en Ecuador demanda re-aprender nuestro concepto básico de humanidad.
Fuente: Apuntes del conversatorio “El pensamiento protestante frente a la realidad político-social de Latinoamérica”
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